Aquellas tardes estaban como
sacadas del cuento
más bello,
de la canción más triste, de los amigos que se van y nunca se marchan, de los
besos desesperados de dos personas que se salvan hermosamente de la soledad, de
los paseos al lado del amor, de las calcomanías que se pegan los niños en los
brazos.
sacadas del cuento
más bello,
de la canción más triste, de los amigos que se van y nunca se marchan, de los
besos desesperados de dos personas que se salvan hermosamente de la soledad, de
los paseos al lado del amor, de las calcomanías que se pegan los niños en los
brazos.
Con la luz justa y las palabras estallando en el momento
preciso, diciendo justo lo único
que en ese momento se debía oír.
que en ese momento se debía oír.
Por eso la idea de que aquello acabaría siendo basura, que
acabaría rodeado de moscas y de recuerdos que taladran el hígado, volaba. Por
eso el serrín de los bares era polvo de hadas, y las canciones de desamor del
rock más imbécil eran la banda sonora del peliculón del verano.
Por eso tú eras perfecto, una
pulcra obra de ingeniería
hecha con los pedacitos que le faltaban a mi puzle de carencias.
pulcra obra de ingeniería
hecha con los pedacitos que le faltaban a mi puzle de carencias.
Pensar mataba, bang, bang. Y yo no pensaba.
Mirarnos las taras nos dejaría huecos como latas, clonk,
clonk. Y yo miraba tus remates bonitos.
Aquellas noches se deslizaban despacio como el whisky por mi
garganta. Música
. Risas. Discurrir barato y sencillo. Mis zapatos. Tu camisa.
Los besos. Un taxi, y hacer el amor.
. Risas. Discurrir barato y sencillo. Mis zapatos. Tu camisa.
Los besos. Un taxi, y hacer el amor.
Y, por si se pudiera pedir más, todavía otro día se disponía
a amanecer.
Debí haberme quedado pegada a tus babas, no haber dejado de
disertar acerca de chorradas mágicas. Lo importante, ¿qué era?
Debí haberte
enterrado en serrín y cantarte, para
siempre, canciones del rock más imbécil.
Haberte mostrado mis carencias.
siempre, canciones del rock más imbécil.
Haberte mostrado mis carencias.
Haberte matado: bang, bang.
Haberte hecho el amor en algún taxi.
Y haber detenido cualquier posibilidad de amanecer.
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