Qué ironía que algunas puertas no te lleven a la salida,
¿verdad?
Que escapar te acerque un poco más a aquello de lo que te
alejas.
La vida es pura ironía. Y, a veces, no puedo evitar que me
encante.
Unos salen antes que otros, incluso consiguen pasearse; los
otros, lo ven:
Es aquel lugar, el mismo sitio y las mismas pulsiones y, tal
vez, nunca hayan salido,
pero lo saben.
Y eso, amor mío, es una ventaja.
Lo malo de las ironías es que son la belleza más salvaje de
la contradicción.
Lo bueno es que te contradicen.

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